viernes, 28 de agosto de 2009

OPCIONES y PROPÓSITOS

En incontables oportunidades caminamos por la vida sin saber realmente cuales son nuestras opciones (que cosas podemos realizar, escoger y también anhelar) y que propósitos (que razones) realmente nos mueven a ejecutar lo que hacemos.
Muchas veces nos preguntamos si vale la pena seguir adelante, y con nuestra clásica característica humana nos contestamos que si. Argumentamos que nos debemos a nuestros seres queridos, o amigos o a nosotros mismos, pero que debemos seguir adelante. Otras veces es imperativo que sigamos adelante, de una manera u otra porque simplemente no nos queda otro remedio. Si nos plantamos en un lugar comenzamos a extinguirnos. En el movimiento esta la vida. Aquel que para de actuar, se inmoviliza y tarde o temprano, muere.
No son excusas para encontrar un propósito a nuestra existencia y algunas que otras opciones a nuestro pasar. Son realidades.
Debemos tener en cuenta que nuestras opciones varían de acuerdo a nuestras características personales. Cada persona tiene capacidades y habilidades para realizar ciertas acciones, esos son los campos donde debe visualizar sus opciones. Nunca pretendamos escoger una opción que sale de nuestras posibilidades. No es que no podamos escogerla, es que no tenemos opción para que la consigamos. Y perderemos muchas veces el tiempo, como que jugando a tener expectativas, a esperar algo que la mayoría de las veces no lograremos obtener. Seamos firmes y realistas respecto a las opciones que tenemos para conseguir, terminar u obtener algo en nuestras vidas. Y limitemos nuestro campo de acción para que la consecución de nuestras metas sea más factible. Nuestros propósitos deben basarse siempre observando nuestras opciones, no es recomendable tener propósitos que no se encuentren dentro de nuestras posibles opciones. Las intenciones (propósitos) que tenemos para realizar algo son buenas y factibles de ejecutar cuando se enmarcan dentro de las capacidades que tenemos para cumplir las cosas. Esto no implica drásticamente que no podemos anhelar cosas, acciones y demás que están lejos de nuestras opciones (cosas que podemos realizar) y que no combinan con nuestros propósitos (intenciones que tenemos para). Solamente debemos, en nuestra cotidiana vida separar los anhelos (casi siempre nuestros sueños) de lo que realmente podemos realizar. Y hacerlos caminar paralelamente, pero dándoles espacio y prioridad. Para sobrevivir, nuestras opciones deben coincidir, casi constantemente con nuestros propósitos y estar enmarcados dentro de nuestras posibilidades de realización de acuerdo a nuestras capacidades verdaderas. Primera prioridad. Mientras que nuestros sueños y anhelos mas allá de nuestras posibilidades deben pasar a una preferencia que si bien como esperanza se mantiene siempre adelante, como realización debe de estar esperando algún momento muy preciso para intentar su realización. Segunda prioridad.
Tengamos siempre muy claro las opciones que podemos optar por realizar y que están de acuerdo con nuestros propósitos.
Solo así encontraremos el camino que debemos transitar en esta vida sin caer en constantes tropiezos o desilusiones.
Aclaremos nuestro panorama y seamos realistas.
Pero nunca dejemos de soñar.

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