Telescopio espacial Hubble capta choque y unión de galaxiasSucedió en las galaxias Antennae, a 250 millones de años luz de la Tierra
13.10.09 - Actualizado: 13.10.09 -09:08am -
Los descubrimientos fotográficos del telescopio espacial Hubble vuelven a ser noticia científica: a 250 millones de años luz de la Tierra acaba de encontrar varios miles de millones de estrellas recién nacidas.
Las nuevas habitantes del Universo están concentradas en miles de zonas que los astrónomos denominan clusters o racimos. Este nacimiento colectivo está apadrinado por astronómicas y brillantes explosiones cuyas imágenes recuerdan los fuegos artificiales. Las explosiones -y las estrellas recién nacidas- son generadas por el violento choque de dos galaxias. Las participantes de este encuentro galáctico son dos galaxias gemelas, bautizadas Antennae (por su forma, que recuerda las antenas de un insecto). Ambas se localizan cerca de la constelación de Corvus. El extraordinario número de estrellas jóvenes agrupadas es realmente sorprendente -se entusiasmó el astrónomo Brad Whitmore, del Instituto de Ciencia Telescópica Espacial-.
Este descubrimiento nos ayudará a ordenar los conocimientos actuales acerca del proceso que da origen a una galaxia y hasta podría ayudar a resolver algunos enigmas de la astrofísica actual.
Por ejemplo, por qué algunas galaxias adoptan una forma espiralada y otras, una forma elíptica. Otro astrofísico, el doctor Francois Schweizer, que trabaja en el Carnegie Institution, en la ciudad de Washington, agregó: Esta nueva galaxia que estamos observando gracias a las fotos del Hubble resulta ser un excelente laboratorio. Nos sirve para estudiar con gran detalle la formación de nuevas estrellas. Y esto es porque el choque de galaxias (que está dando origen a la formación de esos nuevos clusters de estrellas) es el que hemos podido observar más de cerca, hasta ahora. Con estas imágenes fotográficas -que se suman a otras tomadas en los últimos años- el telescopio espacial Hubble está dando importantes argumentos para cambiar buena parte de los libros de texto de astrofísica. Entre las sorpresas que estudian los astrónomos están las siguientes: Hasta ahora, se creía que los racimos estelares eran formaciones muy antiguas, verdaderas reliquias formadas en los primeros tiempos del Universo que dieron origen a las primitivas generaciones de estrellas. Las semillas que originan estas agrupaciones de estrellas son enormes nubes de hidrógeno frío. Estas nubes de gas tienen decenas de años luz de diámetro. Las semillas son rodeadas y comprimidas por otras nubes de hidrógeno caliente. La diferencia de temperatura entre estas nubes de un mismo gas se debe -justamente- a los choques de las galaxias. La antigüedad de estos clusters de estrellas sirve como reloj para descubrir la antigüedad de la colisión de dos galaxias. Y eso está siendo muy útil para entender paso a paso lo que ocurre durante el choque. Las colisiones de dos galaxias pueden llegar a explicar cómo una galaxia con forma de espiral puede dar lugar a una galaxia con forma elíptica. Encuentros cercanos ¿Por qué los astrónomos están tan felices por el descubrimiento de un choque galáctico a la cercana distancia de 63 millones de años luz? Porque otras fotos tomadas por el Hubble parecen mostrar que casi un tercio de las galaxias distantes -que son también las más antiguas- sufrió choques y encuentros cercanos intergalácticos. Y este hecho es interesante porque señala que las colisiones entre galaxias eran la regla, más que la excepción, en los primeros tiempos de la formación del Universo. Aunque el choque de las Antennae está muy lejos de la Vía Láctea -la galaxia que contiene al sistema solar-, su observación puede dar pistas sobre el futuro de nuestra propia galaxia.
Es que -aparentemente- la Vía Láctea está en curso de colisión con Andrómeda, una galaxia vecina que se ubica a 2 millones de años luz y avanza a 482 mil kilómetros por hora. Claro que no hay que preocuparse demasiado, porque cuando choquen -dentro de unos 5,000 millones de años- ya hará largo tiempo que el Sol estará apagado y la Tierra será una oscura y fría piedra vagando en el espacio.
Por ejemplo, por qué algunas galaxias adoptan una forma espiralada y otras, una forma elíptica. Otro astrofísico, el doctor Francois Schweizer, que trabaja en el Carnegie Institution, en la ciudad de Washington, agregó: Esta nueva galaxia que estamos observando gracias a las fotos del Hubble resulta ser un excelente laboratorio. Nos sirve para estudiar con gran detalle la formación de nuevas estrellas. Y esto es porque el choque de galaxias (que está dando origen a la formación de esos nuevos clusters de estrellas) es el que hemos podido observar más de cerca, hasta ahora. Con estas imágenes fotográficas -que se suman a otras tomadas en los últimos años- el telescopio espacial Hubble está dando importantes argumentos para cambiar buena parte de los libros de texto de astrofísica. Entre las sorpresas que estudian los astrónomos están las siguientes: Hasta ahora, se creía que los racimos estelares eran formaciones muy antiguas, verdaderas reliquias formadas en los primeros tiempos del Universo que dieron origen a las primitivas generaciones de estrellas. Las semillas que originan estas agrupaciones de estrellas son enormes nubes de hidrógeno frío. Estas nubes de gas tienen decenas de años luz de diámetro. Las semillas son rodeadas y comprimidas por otras nubes de hidrógeno caliente. La diferencia de temperatura entre estas nubes de un mismo gas se debe -justamente- a los choques de las galaxias. La antigüedad de estos clusters de estrellas sirve como reloj para descubrir la antigüedad de la colisión de dos galaxias. Y eso está siendo muy útil para entender paso a paso lo que ocurre durante el choque. Las colisiones de dos galaxias pueden llegar a explicar cómo una galaxia con forma de espiral puede dar lugar a una galaxia con forma elíptica. Encuentros cercanos ¿Por qué los astrónomos están tan felices por el descubrimiento de un choque galáctico a la cercana distancia de 63 millones de años luz? Porque otras fotos tomadas por el Hubble parecen mostrar que casi un tercio de las galaxias distantes -que son también las más antiguas- sufrió choques y encuentros cercanos intergalácticos. Y este hecho es interesante porque señala que las colisiones entre galaxias eran la regla, más que la excepción, en los primeros tiempos de la formación del Universo. Aunque el choque de las Antennae está muy lejos de la Vía Láctea -la galaxia que contiene al sistema solar-, su observación puede dar pistas sobre el futuro de nuestra propia galaxia.
Es que -aparentemente- la Vía Láctea está en curso de colisión con Andrómeda, una galaxia vecina que se ubica a 2 millones de años luz y avanza a 482 mil kilómetros por hora. Claro que no hay que preocuparse demasiado, porque cuando choquen -dentro de unos 5,000 millones de años- ya hará largo tiempo que el Sol estará apagado y la Tierra será una oscura y fría piedra vagando en el espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario