domingo, 13 de diciembre de 2009

El SECRETO DE LA SABIDURÍA DE LA IGNORANCIA


He aprendido a considerar, con asombro debo decirlo, que no solo los individuos que tienen sabiduría, o que se consideran cultos, hábiles, versados son aquellos que pueden hacer las cosas bien.
Todos debemos considerar, en algún momento, esta premisa.
Gentes a quienes podemos considerar como ignorantes (faltos de conocimientos o no cultos) realizan actos, crean cosas y resuelven situaciones con un tacto y tan rápida y cabalmente que nos dejan asombrados. Realmente sorprendidos.
Es la sabiduría de la ignorancia.
Aunque muchas veces el actuar, el realizar se transforma en algo fácil cuando conocemos lo que debemos efectuar, también muchas veces el conocer diferentes formas de realizar o tomar decisiones sobre las cosas nos complica un poco la manera como debemos actuar, impidiéndonoslo o haciendo que nuestras decisiones se vuelvan mas difíciles de tomar y por lo tanto el resultado de ellas mas riesgoso y mas lento en su ejecución.
Por el otro lado, quien trabaja practica, rápidamente y con instinto, resuelve muchas veces, no digo siempre, las situaciones complicadas que se presentan. Sobre la marcha.
¿Cual es entonces la ventaja real de almacenar y tener conocimientos sobre casi todas las cosas de este mundo?, ¿es realmente una ventaja?
Debemos llegar a nuestras propias conclusiones. Sin embargo es innegable y es conocido por todos las habilidades que tienen algunos iletrados para resolver asuntos que presentan alguna dificultad y que necesitan, sino la mayoría de las veces, conocimientos especiales y específicos, dignos de gentes letradas, estudiadas, cultas.
No debemos mezclar tampoco ignorancia con inteligencia y sabiduría. Solo podemos combinarlas.
El ignorante puede ser muy inteligente más muy pocas, sino ninguna vez, sabio, a pesar de eso posee una sabiduría innata, practica.
El sabio no puede ser ignorante, pero algunas veces puede no ser inteligente, solo almacenador de conocimientos. Y por ultimo el inteligente puede ser sabio y carecer casi totalmente de ignorancia, lo cual no significa necesariamente ventaja. Puede estar lleno de preguntas sin respuestas, que lo hacen vacilar continuamente, lo cual es maléfico y puede traer consecuencias fatales para su desenvolvimiento en esta vida.
En que punto debemos entonces de mantenernos para que nuestra sabiduría no llegue a límites en los cuales nos preguntaremos cuestiones que no tienen respuesta confundiéndonos, y hasta que punto debemos de poseer ignorancia para ser tan irracionales que no podamos realizar ni la mas simple de las tareas?
He ahí el secreto de la sabiduría de la ignorancia.
Debemos de conocer lo que tenemos que realizar, y debemos de saber como hacerlo.
Debemos entonces de ser un poco sabios. Pero no exageradamente.
Podemos investigar más allá, pero esa investigación no nos debe llevar con su conocimiento a confundir cierta sabiduría con una constante preocupación por la realidad de todas las cosas.
Y debemos mantener saludable nuestra ignorancia sobre ciertos asuntos que puedan confundirnos en la resolución de lo que hacemos en la vida.
Es nuestra misión saber combinar en este diario trajinar, una dosis de sabiduría con un lote de ignorancia, ayudados por nuestra inteligencia.
Tratemos de encontrar nuestro equilibrio.
Resultaremos mejores personas. Menos inquisitivas y más abiertas a soluciones practicas sobre los asuntos que nos acechan en este diario trajinar por esta vida.
Un poco de ignorancia en nuestra sabiduría es saludable.
Agreguemos nuestra inteligencia con humildad a esta mezcla.
Combinémoslas con equilibrio y estaremos seguros de saber como hacer.

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