martes, 29 de septiembre de 2009

TÚ TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a: MOUSSA AG ASSARID:
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- ¿Qué edad tienes? -

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo...

- ¡Qué turbante tan hermoso...!-

Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...-

A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?-

Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?-

Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?-

Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?-

Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?-

Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?-

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?-

Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..-

Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...-

Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?-

Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¿Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?-

Ví correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...-

Sí, era eso. También ví carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, ví el primer grifo de mi vida: ví correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?-

¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?-

Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?-

Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?-

De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró.-

Sí. Y así fué como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la Universidad. ..!-

Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?-

Allí tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis.¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí prisa... Es el desierto no hay atascos, ¿y sabe por que? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.-

Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...-

Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del sorazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...-

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

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COLABORACIÓN MLV.

domingo, 27 de septiembre de 2009

BUSCANDO LO IMBUSCABLE

Luchando con cada cosa de la vida...no hace falta tener una espina clavada en el cuerpo para que venga alguien a meter el dedo en la herida y cuando parece que cicatriza siempre viene alguna persona o algún recuerdo y la vuelve a abrir...pero ahora estoy mas preparado creo, ya con los años encima, podría decir…mas acostumbrado a ese dolor…pero paso...el problema es que crees que me jode...pero sabes que pasó? que estoy tan centrado en el hacer y acaso un poco loco que creo que ese dolor me gusta…. Ahora estoy en otra tortura...pero también me gusta...ahora es diferente...no duele tanto como dolía al principio...cuando muchacho; lo que mas me molesta es la dulce falsedad en el ambiente. Pero yo sigo a mi ritmo decadente...o ascendente no lo se, solo sigo. Buscando lo inbuscable...sediento de sed...odiando a cada paso a la gente falsa; encerrándome en mis convicciones, supuesta caverna oscura y segura; poniendo mis ideas como coraza a todo lo que siento que puede atacarme, elevándome al tope...me dejo llevar…se eleva mi mente?
Puede, no estoy seguro...pero mis pies nunca tocaron el suelo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

COLORES INVISIBLES - Desde Barcelona, España - Relato de Sylvia Johnson


Imagina por un momento que eres capaz de dejar tu cuerpo. Una sensación de felicidad te llena de paz mientras que la parte no material de tu ser sale de su coraza. Suavemente asciendes hasta tres metros en el aire. Miras hacia abajo y te ves en la cama tumbada plácidamente. Te sientes libre, tu entusiasmo te lleva a descubrir lo que nunca hubieras soñado...
A los 15 años todo tipo de sentimientos se exponen a un máximo de primor. Deseos y pasiones pueden azotarte desplazandote a fuerza de huracán, incontrolablemente. Ese era mi caso cuando tenía 15 años. Sufria de un tremendo y prematuro amor. Envuelta en una poderosa devoción, aveces no podía ni respirar con normalidad. Me encontraba sumergida en deseo grueso y sólido. Mi espíritu se revelaba contra mi cuerpo. Entonces comenzé a soñar. Sueños extraños de otros mundos, sueños que parecian más reales que la vida en sí. Sueños que me acompañaron en el camino hacia el centro de la existencia. Lo más primitivo de mi ser dío riendas sueltas a mi imaginación y sin importarme el destino que me esperaba, volé. Mi cuerpo se trasnfomó en sensaciones. Se abrieron las puertas de un reino lleno de colores antes invisibles para mi.
Todo empezó una de aquellas tardes en las que pasaba el rato suspirando por Rei, mi primer amor, platónico. Mi pasatiempo favorito era imaginar que estaba con él: “Rei me acariciaba con ternura, cada centímetro de mi piel se estremecía con el paso de sus dedos. Sus ojos dulces y golosos arrasaban mi cuerpo con deseo. Nos envolvíamos en sábanas de pasión y entonces...”
!Sucedió¡ Estaba flotando en el aire fuera de mi cuerpo...
Inmeditamente desee estar con la persona más importante de mi vida, en menos de un segundo atravesé un tunel de luz hasta encontrarme cara a cara con ella... Era idéntica a mi.
Físicamente era yo, la única diferencia era que ella desprendía una luz intensa y calurosa. Su forma de moverse, sus gestos, su voz, todo en ella se asemejaba a mí. Sin embargo, ella tenía un toque de gracia sutil que nunca había notado en nadie. Sus ojos, brillantes, llenos de ternura y su sonrisa placida y sincera hicieron que me sintiera segura. De pronto, algo así como el “aire de la eternidad” me envolvía, impreganadome con una deliciosa frangacia que tocaba todos mis sentidos. Un rayo fugaz cruzó mi mente dejándome con la sensación de que todo era perfecto en mi vida. Observé como millones de destellos de luz nos rodeaban a las dos. La Princesa Encantada, ese era su nombre, me contó que cuando yo nací ella estaba destinada a vivir dentro de mi hasta mi muerte. La princesa era un alma tan antigua como el mismo universo. Su misión era ayudarme a recordar. Me hablaría siempre que estuviera dispuesta a escucharla (de eso se trataba el encantamiento); Ella ponía a mi disposición una fuente inagotable de sabiduría, fuerza y amor, a la que yó accedería cada vez que de verdad lo deseara: “Conozco el mundo y entiendo la evolución del alma humana” me dijo. “Lo sé todo, desde el principio del tiempo hasta su fin. He vivido en todos los mundos y en todas las épocas. Conozco la verdad de los seres”. La Princesa Encantada era pura esencia divina, luz de creación. Me llevó a su morada. Un templo de cristal llamado “lila”. Me dijo que ese era mi templo y se llamba “lila”, por ser el lila mi color favorito. Todos eran tonos lilas y violetas. El espacio era redondo y se hacia grande o pequeño según lo deseado. Alrededor del templo adornaban pequeñas fuentes con aguas cristalinas que fluian de figuras de marmol, ángeles que se movian y sonreían cuando les mirábamos. Sonaba una dulce melodía que intensificaba mis sentidos dejandolos libres y desnudos. En el centro un precioso trono de terciopelo violeta que relucía lleno de piedras de amatista y cuarzo rosa incrustadas en los bordes. “Siéntate en tu trono”, me pidio la Princesa. Al hacerlo, ella tambien se sentó, atravesandome penetró en mi. Me sentí una con ella, completa e iluminada.
Presente, pasado y futuro, la princesa lo sabía todo sobre mi. Tenía la respuesta a todas mis preguntas. Ella siempre estaría conmigo, nunca me abandonaría, siempre me apoyaría, siempre me querría, siempre me ayudaría, siempre me guiaría y acompañaría. Me dijo que su amor, era el amor más grande poseído y por poseer. Pasara lo que pasara, mi “Yo” superior me enseñaría a ver con los ojos del alma siempre que lo desear.
No recuerdo nada en absoluto del año 1989, aparte de mis sueños y de mi ferviente obsesión por ese chico moreno de piel oscura, ojos verdes, cejas gruesas y mirada profunda. Sus ojos me atravesaba como un rayo cada vez que me atrevía a mirarle. El rayo dejaba tras de sí un placentero dolor, siempre amortigüado por la sonrisa dulce y juguetona que le seguía. Rei veía através de mi. Me veía desnuda con mi alma a su merced. En décimas de segundo, yó imaginaba como nuestros cuerpos astrales ascendían en el aire y se unía en extasis celestial. Siempre creí que es posible alcanzar la unión con el universo y sentir el latido de la creación vibrar en tí, cuando se unen tu alma y la de tu amado en la otra dimensión, en le reino astral.
Al tropezar en los pasillos del instituto o en el patio, o en la cafetería, o en la biblioteca, Rei y yo hablábamos instintivamente con el corazón. Me parecía insólito el hecho de que todos nuestros encuentros fueran siempre inesperados o repentínos.
Muchas tardes, después de clase, me iba al parque que estaba al lado del instituto y me sentaba bajo la sombra de un árbol. Antes de darme cuenta, yacía en las profudidades de lo que yo creía un sueño. Una de aquellas tardes, tumbada con los ojos abiertos, vi y sentí un chorro de luz bañarme, me cubría de una extraña y misteriosa alegría, y de un innato sentimiento de libertad. Me levanté, no era consciete de que dejaba mi cuerpo atrás. La luz se presentaba ante mi en la forma de una puerta que me invitaba a salir del mundo.
Deseé con fuerza atravesar esa puerta. Enseguida, mi cuerpo astral se deslizó hacia abajo a través del centro de la tierra, llevándome a un lugar desconocido. Estaba oscuro. Una bola verde y luminosa del tamaño de una canica se plantó a unos centímetros de mi nariz. Fijé mi vista en ella y observé como la dirección de sus movimientos eran exactamente opuesta a la de los mios. Traté de cogerla, pero la bola era velóz. Luego paró unos intantes y acto seguido comenzó a alejarse. La perseguí, mi cuerpo astral se desplazaba a la velocidad de la luz en medio de un senarío que semejaba a montañas color bronce, tan altas que llegaban hasta un cielo naranja rojizo. Llegamos a un lugar parecido a un valle, en él, el aíre era visible, de color verde bosque. Lo que podía ser tanto el suelo como el cielo era verde esmeralda. Miles de diminutas florecillas cubrian el espacío entre suelo y cielo . Estás cambiaban de color a mi paso, luciendo todas las tonalides de todos los colores posibles e imaginables así como los imposibles y los inimaginables. En el centro, suspendido en el aire, ocupaba gran parte del espacio un pedazo gigantesco de cuarzo blanco. El cristal tenía infintas caras, con muchas formas, y numerosos ángulos. El lugar lucía resplandeciente, la luz provenía del cuarzo. Oí vocecillas y susurros, deseé saber quienes eran. Poco a poco, extraños seres se materializaban ante mi. Pronto me encontraba rodeada de docenas de ellos. Eran altos, muy alargados y delgados, se estiraban como el chicle en todas las direcciones mientras se movían, sus cuerpos cambiaban de forma constantemente. Algunos se lanzaban contra el cristal, y para mi sorpresa se sumergían en el y desaparecían, como si de agua se tratase. Aún siendo el cuarzo sólido y frío al tacto, no dude en tirarme contra el. Era capáz de ser, estar o hacer lo que quisiera con solo desearlo. Me desplacé en una inmesa variedad de aguas hasta llegar al oceáno Atlántico. Floté sobre él durante unos minutos y luego volví al parque del instituto.
Entré en mi cuerpo y cuando abrí los ojos allí estaba Rei. De pie, delante de mí. No podía ver su cara con claridad, el sol me deslumbraba. Me tendió una mano para ayudarme a levantar. Me quedé mirandole fijamente con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba segura de que las palabras no eran necesarias porque podíamos comunicarnos telépaticamente.
Estabas profundamente dormida. Me dijo. Tengo un favor que pedirte. Continuó.
Lo que sea amor mío.. Pensé._¿Que?._ Dije.
_Quiero comoprarle un regalo a Susana. Le voy a pedir que salga conmigo. ¿Me ayudas a elegirlo?_Galanteó pícaro.
Me quedé muda y tiesa durante unos eternos segundos. Luego tanto para mi sorpresa como para la suya, !grité¡ un fuerte y rotundo !no¡. Me pareció escupir el corazón con la negación. Inmediatemente me alejé de su lado con rapidez, arrepintiendome con cada paso que daba. Sentía un frio helado que me subia lentamente de pies a cabeza causa de la soberana vergüenza que me daba mi extraño comportamiento,
Me pasé las siguientes dos semanas sin ir a clase. Llamaba al instituto cada dos días fingiendo ser mi madre, para decir que estaba enferma. Cada mañana salía de casa con la toalla y el bikini en la mochila de los libros. Me marchaba a la playa. Me tumbaba en la arena imaginando que era el cuerpo de Rei. Dejaba que los rayos de sol me acariciaran como si fuesen las manos de Rei. Escuchaba el sonido del mar pensando que eran sus susurros de amor.
La noche de mi reaparición en el instituto había un concierto de rock. Yo había decidido que esa noche sería mi noche. Durante el diá me compré un vestido de lo más sexy. La parte de abajo apenas me cubria las nalgas. Y la parte de arriba mostraba orgullosa, mis redondos y carnosos senos casi en su totalidad. Cuando llegué a casa, a la hora de comer, después de ir a la playa y de compras, estaba tan emocionada por la noche que me esperaba, que ni siquiera note las caras de enfadados que tenían mis padres. Me senté a la mesa, sumergida en mis pensamietos.
¿Que tal las clases, Sylvia La voz de mi padre sonó desde un mundo lejano.
Muy bien. Conteste yó, sin abandonar mi mundo.
¡¿Como que bien?! El grito de mi madre, me arrancó de golpe de mis sueños. Sus palabras tomaron la forma de disparos de ametralladora, granadas y bombas. No me molesté en escucharla, tan solo intentaba huir, o levantar la badera blanca... hasta que... detecté las palabras : "Estas castigada sin salir indefinidamente". Esas palabras cayeron sobre mi como un meteorito que me partió la cabeza en briznas. Les supliqué que me dejasen salir esa noche. Lloré y rogué como nunca, pero no me hicieron ni caso. Aún así no me di por vencida. Al caer la noche les dí las buenas noches como quien se va a dormir calmada y dócil. Luego me vestí, me arreglé, coloqué almohadas bajo mi manta, y salí sigilosamente por la puerta de mi casa. Mientras me alejaba, me burlé de mis padres por su ignorancia.
Al llegar al instituto me sentí un tanto incómoda. Todos me miraban como a un show. Nada más entrar en la sala de actos vi a Rei. El me miró de arriba a abajo desde el otro lado del recinto y comezó a acercarse. Algo se encendió dentro de mi. La emoción me hacía cosquillas por todo el cuerpo. Durante un momento me pasó lo mismo que a Julieta cuando vió por primera vez a Romeo: El mundo entero desapareció, y en el espacio solo existíamos Rei y yó. Entonces supe que Rei sería mio. Mientras se acercaba cerré los ojos, dandome la enhorabuena por haber conseguido mi sueño. Antes de abrir los ojos noté como una mano firme y fuerte me agarraba el brazo con fuerza, y con mucha fuerza, me giraba en direccion contraria a la que venía Rei. Nunca había visto a mi padre tan soberanamente furioso. Mi madre me plantó un bofeton cuyo sonido oyeron en la China. Y como no fué suficiente para ella, pues me agarró por el pelo y tiró de mi por todo el instituto hasta el coche.
No recuerdo nada más de esa noche en el mundo real. Lloré y lloré hasta quedarme dormida. Desperté con lágrimas en los ojos, en un cuarto oscuro, sentada en un taburete. A unos metros, pude distinguir la silueta de una mujer, apoyada en la pared. Tras notar su presecia, observé como la mujer se acercaba hacía mi. Su caminar era pausado y elegante, muy femenino.
¿Que te pasa?, ¿por que lloras? Preguntó.
Estoy enamorada. Consteste, confusa en aquella situación.
¿Y que vas a hacer?. Inquirió.
Quiero morirme. Anuncié.
La mujer comenzó a andar lentamente en torno a mi, me miraba como si tuviera el poder de analizar mis pensamietos.
¿Como puedes decir eso? La mujer preguntó con cierto tono de indignación, como si mi muerte la afectara a ella directamente. No es posible que pienses así. Hablaba casi susurrando y entre dientes. Tu, precisamente tu. Es imposible... no me lo creo. Ahora parecía hablar sola, estaba profundamente decepcionada. No puede ser . Suspiró.
Lo siento mucho, señora dije yo, sin saber como reaccionar.
Rapidamente la mujer salió de la habitación, indicándome que la siguiese. Su casa era increiblemente bella, de hecho, se parecía mucho a la casa que yó deseaba tener algún día. Atravesamos un salón amplio con muebles de cristal y adornos de piedra. A mi alrededor no faltaba ni un detalle. Los intensos colores y la deliciosa fragancia de flores y plantas añadían divinidad al ambiente.
La mujer era muy hermosa, aparentaba unos 35 años, pero intuí que era mayor. Era amistosa y divertida. Pasamos una enorme cristalera que daba a una piscina. Nos sirvió una copa de champagna, brindó a nuestra salud y tras tomar un sorbo se quito la bata de seda lila que llevaba, dejando a la vista un cuerpo alucinante y perfecto en bikini. Llevaba un colgante precioso. Una fina y brillante cadena de plata lucía un corazón de quarzo rosa cristalino.
Acto seguido se tiró a la piscina.
Mi hija tiene tu edad. Anoche me dijo lo mismo que tu. Que quería morise. Por eso te he llamado, quiero que me ayudes a entenderla. Se me ha olvidado lo que es estar hundida en la desesperación, triste y con dolor. Sentirse sola o decepcionada. No lo recuerdo. Si te soy sincera, me alegra verte así, aunque no lo recuerdo. La mujer hablaba como si me conociera de toda la vida. Algún día se te olvidarán las cosas que te hacen llorar. Pero dime, ¿que es lo que te hace luchar? ¿Como eres capáz de salir del pozo de la desesperación?_
Disculpe, no la entiendo. Anuncié.
La mujer hablaba en presente, pasado y futuro, mezclandolo todo como si no fuese muy entendida en gramática. De repente me sentí muy confundida, mi anfitriona estaba loca, pero me encantaba. Era imposible entender el porque una mujer así me pedía ayuda a mi. Tan imposible como asombroso. Ella era todo lo que yo deseaba ser, a parte de sus fallos gramaticales. Que maravillosas las sorpresas de la vida o de los sueños... sin darme cuenta, me sumergia en un sueño dentro de un sueño. ¿Quien era esa mujer? Y si necesitaba mi ayuda, yo era extraordinaria. Porque ella era extraordinaria.
Dime de una vez que es lo que te impulsa a lograr tus sueños. Ahora gritó desde la piscina.

Creer. Contesté. Cuando crees, ves lo bonito de la vida, y ves el camino hacia tus sueños. Cuando no crees se marchita temporalmente la esencia de tu espíritu. Cuando dejas de creer no ves lo bueno en ti y te pierdes en el abismo de la existencia. Cuando crees el sol brilla a tu paso. Tu verdadero ser te guía en el camino. Tu corazón reconoce tu destino. Tu destino son tus sueños, tus deseos te pertenecen. Las palabras fluyeron de mi directamente exportadas desde las profundidades de mi alma. La Princesa Encantada hablaba sin dejarme pensar. Creo en mi, creo en mis sueños, creo en mi destino declaró la Princesa Encantada
Con los primeros rayos de sol, mamá me acarició. Mi cuerpo astral volvió al físico y me desperté. Mamá me sonrió y yo a ella.
Sigues castigada pero como consuelo te he traído algo. Me dio un beso y me puso en la mano una cajita de regalo, se levantó de mi lado y salió de mi cuarto. Yo abrí la cajita casi sin interés, fastidiada por haber sido despertada y alejada de la extraordinaria mujer. Me asombré al ver que la cajita contenía un colgante de cuarzo rosa cristalino en forma de corazón que colgaba de una fina y brillante cadena de plata. Era indentico al de... aquella mujer.

Entonces comprendí que aquella mujer era !yo!

Era yó en el futuro.

Y supe que la vida es un sueño real.




domingo, 13 de septiembre de 2009

EL BALANCE DE MI VIDA, para tí... (Corregido)

No tengo muchas cosas materiales ni mucho dinero ni nada, pero tengo mis sueños, mi vida en un proyecto de libro, muchos recuerdos, algunos momentos fotografiados, algunas cenas con mi familia, cumpleaños, vacaciones, encuentros románticos, tengo en mi casa, mi vida colgada en las paredes; tengo en mi casa, mi vida escrita en poesías, sentimientos ocultos, charlas con mi ordenador, lágrimas derramadas sobre la almohada....Y no deseo que todo aquello se lo lleve el tiempo y el olvido y es por eso que me senté a escribir, a enumerar la cosas importantes para mi, para luego distribuirlas a los que creo son mis seres queridos que imagino son merecedores de los restos de la vida de este simple soñador.
He hecho un balance de mi vida, lo he plasmado en un papel y sólo será leído por la persona indicada el día que ya no este. ¿Qué digo en él? Contesto la pregunta del millón a mi manera....¿He sido feliz? ¿He logrado hacer lo que tanto deseaba y soñaba? ¿He conocido Paris? ¿Me he enamorado por última vez?
No se cómo ni cuándo acabará mi vida pero hoy en día, el balance me da positivo.....¿Por qué?
He hecho lo que he querido y he dicho lo que he sentido, he amado con locura y creo que me han amado de la misma manera, he corrido, he saltado a la soga, he cantado una canción a gritos, he llorado por dolor y por alegría la misma cantidad de veces, he hecho el amor con la persona que amaba y he tenido hijos, los he amado, los he perdido, los he encontrado, he descubierto que son lo mejor de mi vida y los he dejado, y se han marchado, volverán, los buscaré.
He confiado en la gente, y desconfiado, he robado, he soñado despierto, me he escapado del colegio, he perdido el tren, he viajado en avión, te he conocido a ti, me he bañado en un río y en el mar, he perdido los nervios y el juicio, me he caído aprendiendo a montar en bicicleta, he visto el mar a través de tu ojos, he reunido a mis amigos, he ganado un premio y una medalla, he llegado ultimo muchas veces, he llamado la atención, he pasado la noche en vela apoyando a un amigo, le he dicho a mi familia que la amo, he sufrido por mis padres, he sentido celos, rencor y odio, he llegado tarde, he faltado al trabajo, he mirado el techo durante horas, he aprovechado el máximo el tiempo y también lo he perdido, he comido un helado en pleno invierno, he malcriado a mis amigos, he aprendido a cocinar, me he ilusionado con una cita a ciegas, he perdido la cordura, he tenido gente a mi cargo, me he desesperado, he hecho el amor al aire libre, en un coche, en un baño, en una cama ajena, con una desconocida, en casa de mis padres y en mi propia casa, he tenido malos pensamientos, he corrido al autobús, he estado a solas contigo, he tenido discusiones absurdas, he mantenido relaciones banales y sin sentido, he ido al dentista, he dedicado una canción, he estado a tu lado en lo bueno y en lo malo, he escrito una carta que nunca he enviado, me he peleado con mi mejor amigo, he perdido las esperanzas, he creído en Dios y en un mundo mejor, he renegado de El, he estado un día entero sin hacer nada, he disfrutado de un buen asado, me he perdido en mi ciudad y en mi barrio, he manejado un auto, me he emborrachado más de una vez, he fumado cigarrillos, mariguana y hachis, me he enamorado de la persona menos indicada, he tenido sentimientos homosexuales, me he sentado en el banco de un parque, he tomado el sol, he caído por sorpresa en casa de un amigo, he tenido un perro, he salido de fiesta más de una vez, he tirado con quién quería, me he elevado más allá de mi cuerpo, he volado con mi mente, he hablado conmigo mismo, he pensado en suicidarme, he decepcionado a un ser querido, a muchos, me he arrepentido, he boicoteado más de una relación, me he quedado inmóvil, me ha paralizado el miedo, me he subido a un árbol, he tomado un buen vino, le he levantado el ánimo a un amigo, he cuidado de mis padres, he conocido a mucha gente, y a ninguna, le he servido a un millonario, a un pobre diablo, a un vendedor de seguros, a un obrero y a una persona común y corriente, he llegado más lejos de lo que nunca imaginé, he sido capaz de superarme, he cumplido una meta, he llegado primero y ultimo también, me he sentido orgulloso y me he decepcionado, he generado más de una idea, he sido perseverante, he sido positivo, y negativo, me he quedado despierto por ver un amanecer, he creído en los reyes magos, he regalado una estrella, he sido padrino, me he destacado en el colegio como deportista y mejor compañero, me he caído en plena calle y me he reído con fuerza, he sido líder de mi equipo y mi barrio, he provocado una discusión, he llegado a hacer de mi casa un refugio, he fallado en un examen, he sido amable con gente que no se lo merecía, he hecho la buena acción del día, y la mala, me he copiado, he cogido prestado más de un poema, he eliminado los malos momentos de mi ser, he recordado una fecha importante, he llorado viendo una película por quinta vez, me he reído hasta llorar, he pensado en voz alta, he conocido mis limitaciones y defectos, he visto el paso de un cometa, la he cagado muchas veces, he exagerado una situación hasta convertirla en una historia, he estado en un accidente de tránsito, he visto un ángel, he disfrutado simplemente de tu compañía, he contado un cuento, me he subido a un escenario, he pasado mucha vergüenza, he olido en mi almohada tu presencia y te he imaginado a mi lado, he pasado desapercibido, me he conocido a fondo, he sido generoso, me he brindado de lleno en el comienzo de una relación, he tenido más de una novia, he robado un beso y me lo han robado también a mí, he jugado al ajedrez, me he dormido parado, te he mirado hasta desnudarte en mi mente, he sentido la brisa en mi rostro, he visto nevar, me he mojado con la lluvia de camino a casa y no he corrido para resguardarme, he jugado al fútbol en la playa, he hecho bolas de arena, he visto el horizonte y he ido por él, he visto mi vida a través de tus ojos......he sido realmente FELIZ!!!!!
Sé muy bien que parte de mi vida se a ido por el desague, y fuí realmente muy infeliz, he sufrido, pero sé también que estoy dispuesto a tratar de hacer de lo que queda de ella una buena vida, real, digna de ser vivida; es suficiente por ahora.
No sé que me queda por delante, por soñar, por vivir....pero si la muerte no ha tenido piedad de un recién nacido, porque hoy estoy seguro se ha llevado a varios, por qué la tendría conmigo?
Por eso siento que hay que vivir el momento, el ahora a fondo, porque nunca sabré cuando la muerte tocará a mi puerta.

FLV

jueves, 10 de septiembre de 2009

AQUELLA MUJER (Autora: Sylvia Johnson: Barcelona-España)

Yo era tan solo una niña. Deiciseis años recien cumplidos. En aquel tiempo, en mi juventud, se hablaba mucho de una mujer que hacía años había llegado al pueblo. Vivía en la casita del Valle blanco. Llamado así por estar cubierto por un frondoso manto de florecillas blancas durante todas las épocas del año. La casa estaba situada al lado de una colina.
La Sin Nombre.
Era una mujer hermosa que rondaba los 40 años de edad. Por lo que se sabía, vivia sola, y no se la veía mucho por el pueblo, sino en el mercado; cada quince días, o una vez al mes. Me resultaba muy extraño el hecho de que cada vez que oía hablar de ella había un brillo casi deslumbrante en la expresión que de quien hablase de la mujer. Decían que era un ser distinto, especial. Todos aquellos que la vieron cara a cara compartían un especie de afan infinito. Una misteriosa alegría. Decían de ella, que con una mirada, la mujer, les regalaba el sol. Que con una sonrisa les concedía una vida más. Decían que sentían que era como si, esa mujer, fuese una fuente inagotable de amor y ternura. Cosas tales, como que aquel que se cruzó con su mirada, jamás la olvidó. Sin embargo no se sabía nada de ella. De donde era, a que se dedicaba, ni su nombre si quiera. Al parecer nunca le habia dirigido una palabra a un ser vivo. Al menos, no desde que llegó al pueblo. Fue mi prima Janely, una vez, que llegó a mi casa, salió al jardín, se me acercó al columpio donde me mecía al ritmo del caer de la tarde y dijo:
_ La ví_.
Tan solo me susurró al oído. Pero sus ojos parecían salirseles de la cara com los corchos de dos botellas de espumante a punto de saltar y volar al cielo. Casi casi, escuché su corazón palpitar, pero no como un corazón. Sino como un volcán apunto de eruptar.
Por algún motivo por unos segundos sentí ira. Pues yó nunca la había visto. Oí hablar de ella muchas veces. En el mercado, en la playa, en la tienda de la esquina y hasta en casa de mi abuela, cuando se reunían todos los viejos a jugar a las cartas.
_ ¿Está en el pueblo?_ Le pregunté a mi prima.
No, ya se fué Contestó. _ Voy a decirle a Javi que le quiero._ Janely anunció sin más y marchó.
Javier y ella se amaban desde hacía siglos, pero ninguno se atrevía a hablarse el uno al otro y nisiquiera a mirarse.
Entonces sí, no se si por envidia o por curiosidad, una fuerza más grande que yó me empujó a caminar hacia el Valle Blanco, allí donde esta La Sin Nombre.
Caminando hacía el Valle Blaco, el alma se me llenó de ansia. El corazón se me encogío. Jamás recorrí un camino tan largo en tan solo diez minutos. Bajé por la conlina y allí la ví. Virada hacia el norte y con los brazos alzados al aire. Aún de espaldas a mi setí que me esperaba. Aquella mujer, murmuraba palabras indescifrables. Me quedé paralizada con lo que veían mis ojos y con lo que oían mis oidos. Pero no era yo la única paralizada. Parecía que el mundo entero hubiera pausado para escucharla. Ni pájaros, ni viento, ni insectos. Nada se movía. Sin poder dar un paso para cruzar los cien metros que nos separaban, aguardé.
A pesar de la distancia yo era capaz de ecuchar sus murmuros como si me susurrara al oido. Pudo ser una infinidad o un décimo de segundo. Perdí la noción del tiempo. Aquella mujer se viró hacía mi y en un istante, no se como, me hayaba cara a cara frente a ella. Aquella mujer, hundió su mirada en mis ojos. De pronto sentí tanto miedo, que aún recordánlo ahora, 70 años despues, se me hace un nudo en la garganta, aún hoy recordando ese momento, el corazón se me quiere salir por la boca. Una oleada de sentimientos, que nunca antes conocí, me azotó como si fuensen una furiosa tempestad en el bosque. Mi cuerpo entero se inhundo de lágrimas. El alma se me salió. Creí verme flotar en el lago que se formaba de lágrima tras lágrima.
La mujer tomó mis manos y preguntó:
¿Quieres ver?

No conteste.
_ Mira con los ojos del alma. Sonríe con el corazón. Y entonces verás_ Dijo.
Volvió a echar los brazos al cielo y cuando alzé la mirada vi mil destellos de luz parpadeantes que crecían y formaban figuras luminosas. Escuché una melodía divina o celestial, imposible de describir, definir o interpretar. Por lo menos no con palabras de la lengua que conozco. Pronto distinguí asi como un millar de ángeles o seres de luz. Los seres rebosaban de alegría y aplaudían. En seguida se transformaron en uno solo, y ese uno en Luz. Una luz potente que me bañó como si de una cascada de mantial se tratase. Entonces sentí la pura esencia de mi ser. Sentí amor. Sentí un poder, el poder de todo ser en mi. Sintí como mi esencia, pura e inagotable salía de mi y cubría el mundo entero. Entonces supe que el antes o el después no importaban.

Supe que mi vida perpetuaría para siempre en ese mometo infinito de mi.



EL ESPEJO (Autora: Lisa Romo)


Se miraba de nuevo al espejo...no por eso adivinaba o trataba de dilucidar quien era la que se ocultaba a sus ojos. Necesitaba incansablemente unos ojos que la vieran tal como ella era, tal cual se encontraba en esos días 20 años después…volvió a lavarse la cara con el jabón que le habían obsequiado en un viaje a la capital, hizo espuma hasta que no podía respirar, subió su rostro hacia el espejo y lo contempló…. enjabonado…casi de dama de comic…y eso la hizo tranquilizarse, casi se descubría el rostro cuando pasados los minutos aun seguía absorta mirándose al espejo. El jabón le goteaba en los pies y eso hizo que la sacudiera un escalofrió y se volviera a mirar en el espejo ya casi sin la espuma del principio. Se tranquilizó al ver que la máscara se difuminaba con el discurrir de minutos espumosos…pensó que quizás solo seria cuestión de tiempo y su verdadera mascara Tb. se difuminaría. Recordó que hace unos años en Venecia en un viaje de ilusoria realidad, compro una mascara de carnaval de esas de diseño, de esas elaboradas hasta el mínimo detalle con la expresión del que la elabora… concretamente se encontró con un músico como artesano de su mascara, dibujo una sinfonía y un colorido cómodos de llevar pero no así de observar. La pretendida máscara. Sinfonía del amor se gesto entre manos artesanas de la música y posiblememte el molde ya no la buscará, pero si su máscara. Se secó la cara totalmente, se volvió a mirar y a atusar, antes de salir del cuarto de baño. Lo que si tenia claro es que ella buscaba incesantemente el molde a esa mascara que se trajo aquel día entre las manos de aquel viaje…pensaba… mientras cerraba suavemente la puerta sin hacer mucho ruido, no quería para nada despertar a su ilusión que se encontraba tendido en la cama respirando y dormido como un bendito. Hacia mucho frío fuera, tuvo que cruzar un pequeñito patio que separaba el aseo de la casa y la puerta era un poco pesada de arrastrar, tan solo un golpecito y su compañero se despertaría de ese suave sueño que llevaba en las sienes- no , no quería importunarle. Sigilosamente y de puntillas accedió al saloncito, desde allí se podía percibir con ternura la luz que desprendía su espalda iluminada por la claridad del día. Volvió a recordar la máscara que tuvo en su pensamiento mientras se secaba la cara, miro al hombre en su lecho y se introdujo en el suave olor del sueño, entre las sabanas, desde los ojos de la mascara…..desde el anverso.

martes, 1 de septiembre de 2009

SOLEDAD

Cada imagen se puede identificar con sentimientos, a veces confundidos con la soledad o con la nostalgia.
Todos no son sino estados de ánimos de quien observa. Porque habrá quien imagine las huellas de un sediento caminante que no encuentra su camino, pero habrá quien sienta el esfuerzo por alcanzar la meta, por luchar por la misma vida en la búsqueda incansable del agua que nos sustenta.
Habrá quien sienta la aridez de un desierto cuarteado, pero otros sólo podrán ver la imagen de un niño que aún en ese desierto es capaz de encontrar esa ramita o esa chispa que nos llama la atención y obviar lo que para todos es obvio.
Habrá quien vea un desierto interminable, y sienta el calor, el sofoco, el agobio de las arenas ardientes y la rutina de un mismo camino día tras día, pero también estará el que sólo fije su vista en ese oasis intermedio, en esas palmeras que lo cobijarán y en ese agua que le refrescará para subsistir más tiempo… Habrá quien vea el sol en el desierto, pero también quien sólo vea las sombras. Habrá quien se plantee ir por el sol y quemarse o quien busque ir por las sombras por el fresco…
Anochece. Las sombras se ciernen un día más. Dá igual. Todo parece dar igual. Al fin y al cabo mañana será otro día y yo abriré los ojos y volveré a ser el de siempre: el soñador, el utópico, el que cree que todo se puede lograr…
El que vea el esfuerzo por alcanzar la meta, el niño que encuentra la chispa, el que se quede mirando al oasis, el que vea el sol pero camine por las sombras, el que intente disfrutar por encima de todo…